Hegel tuvo una influencia enorme en su época. Pero sus seguidores tendieron a dividirse en una ‘derecha’ y una ‘izquierda’.
La izquierda hegeliana aceptó del maestro
-que todo se desarrolla en la Historia
-que esa Historia sigue un proceso dialéctico, de contradicciones que hay que superar mediante armonización o síntesis.
Pero se vieron obligados a “matar al padre” por un gran delito: ser metafísico. Creían que Hegel, como buen profesor de universidad que no sabe lo que es trabajar (con las manos en el suelo, se entiende), se había quedado en el mundo abstracto de las Ideas sin tener en cuenta la verdadera base de esas ideas, que son los acontecimientos físicos, materiales.
En realidad Hegel sí había tenido en cuenta la Naturaleza Material, pero la consideraba el aspecto negativo e inconsciente de la realidad, que era superado en la vida espiritual o consciente. Pero los hegelianos materialistas no entendieron o no aceptaron que el Espíritu fuese más individuo y más real que los cuerpos.
No, dicen los materialistas, el Espíritu Absoluto no es la realidad, sino un engendro del cerebro humano, cuando proyecta sus propias características hasta el infinito.
Hegel pensaba que lo material es un producto del Espíritu, producto en que éste se encuentra “alienado”, extraño a sí mismo: le cuesta reconocerse (cuando miras tu cuerpo y dices “¿este montón de fluidos, gases y sólidos soy YO?). Feuerbach sostiene justo lo contrario: Dios es sólo una alienación del hombre material. Mientras creamos en Dios, no creeremos en nuestra realidad, estaremos fuera de nosotros mismos, adorando a una proyección de nuestra imaginación.
Así pensaba Feuerbach estarle pasando la factura dialéctica a Hegel
Materialismo dialéctico y revolución
Pero ¿cómo era la realidad material de ese tiempo histórico?
Hegel creyó que el único conocimiento completo y perfecto es el de la Filosofía, puramente racional(ista). Mientras tanto la historia humana iban por otro camino:
-las ciencias avanzaban, gracias al método matemático-empírico, sin meterse en inútiles asuntos filosóficos.
-la sociedad avanzaba en los métodos de producción, gracias a los descubrimientos tecnológicos que caían del plato de la ciencia…
En cuanto a la política, Hegel creía que el camino correcto era el nuevo imperio burgués bien organizado, en que cada individuo era a la vez libre y totalmente social. En cambio, el sistema social burgués, (contra los sueños de los revolucionarios, quizás) no parecía haber traído la felicidad y realización del hombre, sino que había dado lugar a algo de aspecto bastante feo: en lugar del taller o del campo familiar, las fábricas; en lugar del siervo, el asalariado.El escenario había cambiado (ahora era más feo), pero las condiciones de vida no habían mejorado: trabajo desde temprana edad, a cambio de un sueldo mísero, sin apenas descanso, etc. Una minoría de propietarios de los medios de producción habían sustituido a los antiguos nobles en la vieja, difícil y noble tarea de vivir en la abundancia. Y el tercer grupo, el clero, seguía a lo suyo, dedicado a la salvación de las almas (ya que no se podía de los cuerpos).
Muchos jóvenes intelectuales (de esas buenas familias burguesas, por tanto) no pudieron soportar ver lo que hacían sus padres para tenerlos a ellos tan bien alimentados y cultivados.
Y, claro, no bastaba con mirarlo y criticarlo, había que hacer algo.
Entonces vino K. Marx y le pasó a Feuerbach la misma factura que éste le había pasado a Hegel: no ser suficientemente materialista. Si aceptamos que la realidad es lo material, no lo ideal, entonces tenemos que dar un paso más, el paso definitivo, y ponernos a Actuar en el mundo material y real, y dejarnos de tanto pensar.“Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.”
Pero para trasformar el mundo hay que “conocer” cómo funciona.
Las ciencias naturales nos dicen cómo funcionan los otros seres materiales, del hombre se encarga… la economía. Todo lo que produce el hombre, incluidas, por supuesto, las ideas, dependen, en último término, de sus actividades materiales, de su Trabajo. La economía puede explicar todas las ideas.
Las ideas son como el tufo que emana de cada forma de vida. Si tú vives bien, creerás que el mundo está bien hecho. Si vives mal… puedes vivir con la esperanza de que en otra vida te irá mejor (los últimos serán los primeros, dice la religión) o puedes creer que no tienes por qué aguantar esto. La religión es opio para el pueblo: le mantiene adormecido, le permite trabajar horas y horas sin sentir dolor (como hacen los campesinos con la marihuana en algunos países). No es una solución real, sino totalmente imaginaria, como todas las drogas. Lo único que hace es ocultar el problema. No funcionará, además, indefinidamente.
La Historia Humana ha consistido siempre en una lucha de Clases. La versión moderna, y definitiva, de esta lucha, es el Estado Burgués, basado en la economía capitalista. Según el análisis de Marx, la forma de economía burguesa:
-no puede traer más que infelicidad a la mayoría, porque se apoya en el trabajo alienado de los asalariados. Los trabajadores venden su tiempo de trabajo al patrón, que es el dueño del producto y cuyo fin es sacarle un dinero extra (plus valia).
-es insostenible, lleva en sí misma su propia dialéctica, y eso le llevará a la autodestrucción. Necesita estar creciendo continuamente, pero no puede hacerlo, porque supone el empobrecimiento de los que deberían comprar, y porque no se puede crecer infinitamente en un medio finito.
Lo que tenemos que hacer es, sencillamente, participar en la (auto)destrucción del sistema capitalista, acelerando cuanto podamos la Revolución, que nos llevará a la fase (¡esta sí!) definitiva de la historia: el Comunismo, es decir, el estado de la humanidad en que la propiedad es colectiva, y no hay explotación del hombre por el hombre (sólo de la tierra por el hombre… -¿y de los animales por el hombre? Marx no dice nada, que yo sepa, de este asunto: dio prioridad a los humanos…-).
En esa situación se exigirá a cada uno según sus posibilidades y se dará a cada uno según sus necesidades.
El marxismo más de cien años después
Las profecías de Marx y compañeros no parecen haberse cumplido. La economía basada en la empresa capitalista ha “sabido” readaptarse, mejorando las condiciones de los trabajadores-consumidores en la medida de lo necesario, y superando sus “crisis”, a veces con alguna que otra guerrerilla (pero ¿quién no pasa de vez en cuando crisis ni se pelea alguna que otra vez –por dinero-?).
En cambio, las políticas que decían inspirarse en el marxismo (como la Unión Soviética o China) o han caído en la lucha por la subsistencia, o se han tenido que trasformar en capitalistas. Los comunistas suelen decir, claro, que esos no eran "auténticos socialismos", pero el auténtico socialismo parece ser tan irreal como el cielo de Platón. Está "en ninguna parte" (u-topia, se dice en griego).
Algunos creen hoy que el Capitalismo ha venido para quedarse, y que ese es el fin de la historia, la paz y prosperidad del libre mercado.
Ante tamaña desvergüenza contra la verdad, otros aún dicen que Marx tiene que volver, esperan que vuelva, de alguna u otra forma. Por lo menos, sus espectros (así ha dicho Derrida, un gran filósofo francés actual). Pero ¿qué puede quedar todavía de Marx? Quizás cosas como:
-Que hay que cambiar el mundo, más que contemplarlo.
-Que la explotación es injusta y genera infelicidad, aunque produzca “bienestar”.
-Que hace falta siempre una revolución, porque si no el hombre está muerto.
-...
¿Qué piensas? ¿Crees que el sistema capitalista es injusto? ¿Crees que lo que pone el trabajador en su trabajo es Tiempo?
¿Crees que es justo dar a cada uno según sus necesidades, o hay que tener en cuenta sus méritos? ¿Cuáles son las necesidades de uno? ¿Y los méritos?
¿Crees que los humanos aceptarán alguna vez vivir en propiedad colectiva? ¿Por qué sí o por qué no? ¿Por qué crees que no ha triunfado la (auténtica) revolución comunista?
































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