-No des a la enseñanza una forma que les obligue a aprender por la fuerza.
-¿Por qué?
-Porque no hay ninguna disciplina que deba aprender el hombre libre por medio de la esclavitud. El alma no conserva ningún conocimiento que haya entrado en ella por la fuerza.
-Cierto.
-No emplees, pues, la fuerza, mi buen amigo, para instruir a los niños; que se eduquen jugando, y así podrás también conocer mejor para qué está dotado cada uno de ellos.
(Platón)

jueves, 28 de febrero de 2013

La humeillación de la razón (Hume I)

Esta claro (por lo menos para David Hume) que todo lo que sabemos empieza por experiencias simples y concretas, del tipo “aquí hay una mancha roja”.

Las ideas compuestas (como, por ejemplo, esta pantalla de mi ordenador) está hecha con ideas simples (las diferentes manchas de color, textura, etc).

Y las ideas abstractas, como ‘pantalla’, ‘ordenador’ o ‘yo’ se forman por amontonamiento de ideas concretas o particulares. Por ejemplo, mi idea de Ordenador, es la acumulación de todas mis experiencias en las que he visto algún ordenador, mi idea de ‘Humano’ se ha formado como una media de todas mis experiencias de ver un ser humano, etc. Las experiencias concretas se almacenan en la memoria y van dando lugar a ideas generales.

(Las ideas innatas de los platones y descartes son puras ficciones, desde luego.)

Entonces ¿qué podemos saber, teniendo en cuenta que todo empieza con algo aparentemente tan endeble como la experiencia concreta?

-Parece que puedo estar totalmente seguro de cosas como “ahora está lloviendo” (si lo estoy viendo), o “estoy delante de mi ordenador” (si percibo que lo estoy).

(La duda cartesiana, de si existen los cuerpos, no tiene sentido, porque no tiene respuesta empírica. Podemos ignorarla olímpicamente, cree Hume).

-Pero, claro, las personas no nos limitamos a hablar de lo que estamos viendo ahora, ni siquiera de lo que vimos ayer o hace tres años, sino incluso de lo que va a pasar en el futuro. Algunas personas (llamadas científicos) hablan con gran seguridad y gran porcentaje de aciertos sobre el futuro. ¿Cómo lo hacen?

Básicamente hacen como nosotros: ven que ciertas cosas ocurren después de ciertas otras, y luego imaginan una norma de cómo se repiten las cosas. Si las futuras experiencias les dan la razón, decimos que su “hipótesis” era buena. Aunque, claro, ninguna hipótesis puede ser válida al cien por cien, salvo que hayamos visto ya todos los casos a los que se aplica. Todas las leyes interesantes (por ejemplo, que los cuerpos se atraen entre sí) siguen abiertas al futuro.

¿Cómo sabemos que se cumplirán?

Algunos piensan que, aunque no estemos del todo seguros, cuantas más veces hayamos visto que se cumple una ley, más probabilidades tenemos de que vuelva a pasar. Pero, Hume se dio cuenta (y muchos antes que él), esto no tiene una base lógica. ¿Cómo es que porque una cosa haya ocurrido muchas veces de la misma forma, debe ocurrir igual mañana?

¿Cómo podemos saber que las leyes de Newton, por ejemplo, seguirán cumpliéndose dentro de un segundo, o mañana, y no nos desintegraremos todos? No hay nada en lo que ocurre ahora que implique que tiene que ocurrir así.

Según Hume, lo único que nos lleva a pensar de esa forma es el hábito (siempre ha ocurrido), y nuestra creencia (injustificada) en que la naturaleza tiene que cumplir siempre unas mismas normas. Si nos ponemos tiquis-miquis, no hay fundamento lógico para la ciencia (este es el llamado “problema de la inducción”).

-Por si fuera poco, ciertas personas (todos, en realidad) afirman que ciertas cosas son, han sido y van a ser siempre así. Por ejemplo: "2 + 3 = 5", o "el triángulo tiene tres ángulo"… ¿De dónde viene esa certeza absoluta, si todo lo hemos sacado de la experiencia particular, en un aquí y ahora?

Hume cree que estas verdades “eternas” lo son sólo porque no tratan de nada real, sino que son simples “relaciones entre ideas” (son formales, no materiales). ‘Dos’ y ‘Par’ se relacionan necesariamente de forma que la primera no puede ir sin la segunda. Pero eso es porque no son cosas naturales, es más, no son siquiera cosas, sino simples relaciones de ideas.

-¿Y eso de ‘pienso luego existo’, o ‘Dios existe porque es perfecto’? (o sea, la metafísica) Estas frases, según Hume, más que verdaderas o falsas son sin sentido. ¿Por qué? Porque, aunque prentende hablar de la realidad, no hay ninguna experiencia a la que podamos llamar ‘Yo’ o ‘Dios’.

¿Qué es eso de Yo, por ejemplo? Yo no soy más que una colección de experiencias, una detrás de otra, y nada más aparte de eso. Hume asegura que él no tiene ni idea de sí mismo, aparte de la colección de recuerdos que tiene.

Y esto vale para todas las sustancias, porque lo único que experimentamos son cualidades (de esas supuestas sustancias), no las sustancias mismas: estas, por tanto, no existen (no tenemos derecho a decir que existen).

Como se ve, si nos atenemos al principio empirista radical, se puede saber muy poca cosa: apenas lo que estoy viendo, lo que tengo la costumbre de esperar, y verdades vacías como las de la lógica y las matemáticas… O ¿ni siquiera?

La verdad es que ni siquiera eso, porque ¿qué significa que yo “sé” algo? Sólo significa que tengo un sentimiento muy fuerte (llamado “creencia”) de que es así. Pero las creencias no son lo mismo que el saber, y no hay manera de salir de las creencias.

Así que, si somos honestos, nos daremos cuenta de que no podemos estar ciertos de nada. A esto se le llama escepticismo. Hume, de todas formas, admite que nadie puede ser sinceramente escéptico (tendría que callarse, para ser coherente), pero sí tenemos que creer que no sabemos nada cierto.
Pero las peores de las creencias son las de los filósofos y los teólogos, porque estas, a diferencia de las ciencias materiales, ni siquiera se apoyan en experiencias concretas.

Hume llega a recomendar que se tire al fuego todo libro que no trate de ciencias naturales o de matemáticas y lógica.

¿Qué crees? ¿Deberíamos, de una vez por todas, deshacernos de todo lo que no sea ciencia natural, matemática y lógica?
¿Qué libros habría que tirar al fuego?
¿Habría que tirar al fuego el libro de Hume, o no?

viernes, 25 de enero de 2013

Doctor, ¿es maligno (mi Genio)? Descartes IV

Según Descartes la primera certeza es que yo existo. Esto nadie puede ponerlo en duda, pues para hacerlo tendría que pensar. La segunda es que existe un ser Perfecto (pues yo soy imperfecto y no puedo ser causa de esa idea, que es superior a la idea de mí mismo -y  puesto que toda idea necesita una causa real adecuada, es decir, más perfecta, pues de lo menos no puede provenir lo más-).
Una vez que sabemos que existe un ser perfecto y bondadoso, que no nos puede engañar, tenemos garantía de que todo lo que veamos evidente, es verdadero. Así que el Genio Maligno (que quería engañarme en todos mis pensamientos) no existe, o está bajo control del Genio Benigno todopoderoso o Dios.

Ahora bien, ¿Cómo de maligno puede ser un genio (un brujo, por ejemplo)?
¿Podría hacerme creer que existo, si en verdad no existo?
Descartes cree que no, porque eso es absurdo.
Pero, podría decirse, precisamente el gran poder del Genio sería tal vez hacer creer lo absurdo. ¿Cómo puedes estar seguro, tú, Descartes, de que tu lógica es correcta, y no ha sido creada por el mismo diablo? ¿O esto es impensable, que el mismo diablo te haga creer que existes sin existir, o que razonas y comprendes sin razonar ni comprender?

Si alguien como san Agustín estuviesen hablando con Descartes, quizás le diría que hizo mal por empezar por la certeza de sí mismo, en lugar de por la certeza de que le ha diseñado un ser bondadoso.

Y si estuviese ahí un ateo, más bien le diría a Descartes que, ya que no necesitó creer en un Dios bondadoso que no le engañase, para convencerse de que existía él mismo (Descartes) ¿por qué va a necesitar esa garantía para creer que es verdad todo lo demás que vea evidente?

¿Qué crees que contestaría Descartes a estas preguntas?
¿Es convincente alguna de estas posibles objeciones? ¿Cuál de ellas te lo parece más?

jueves, 24 de enero de 2013

Independiente Mente. Descartes III

¿Qué relación hay entre la Mente y el Cuerpo (el Cerebro, sobre todo)?


Según Descartes, la Mente es una sustancia diferente del Cuerpo, aunque haya una relación estrecha entre la una y el otro (se influyen mutuamente). El razonamiento de Descartes es muy sencillo: si puedo entender completamente lo que es tener Mente o Pensar (es decir, razonar, imaginar, sentir, querer…) sin saber nada del cuerpo, e incluso sin saber si existen los cuerpos o bien son una mera imaginación mía, entonces la Mente no necesita al cuerpo para definirse, es decir, la esencia de la mente es independiente de la del cuerpo, por tanto, son dos cosas distintas.

Hobbes, un filósofo materialista inglés, le objetó que el pensamiento puede ser sólo una actividad del cuerpo. Si pudiéramos razonar como Descartes, diciendo que puesto que pienso soy una sustancia pensante, deberíamos decir también que, puesto que paseo, soy una sustancia paseante.
Descartes replicó que no es lo mismo un caso que el otro, porque yo no puedo hacerme ni idea de lo que es pasear sin entender lo que es un cuerpo (habría que excluir los “viajes astrales”, claro), pero puedo hacerme una perfecta idea de lo que es pensar sin tener ni idea de lo que es un cuerpo.

Varios siglos después, los filósofos siguen divididos en este asunto (como en todos). Unos, los materialistas más extremos, dicen que la mente no es más el cerebro o una función del cerebro. Algún día, creen algunos de estos filósofos, dejaremos de hablar de cosas como “dolor” o “imaginación”. En lugar de decir “estoy melancólico” o “estoy pensando en China” diremos “están activadas las fibras C (o X) de “mi(í)” cerebro”.

Otros, menos extremos, dicen que nunca podremos dejar de hablar en términos mentales, porque no son idénticos “el dolor” y las “fibras C”, pero que los términos mentales no se refieren a sustancias o cosas, porque no hay más cosas que los cuerpos.

Otros, no materialistas sino dualistas, dicen que la mente es algo diferente del cuerpo, aunque esté correlacionada con él. Quizá mente y cuerpo son dos aspectos de lo mismo, visto de maneras diferentes.

Los hay, incluso (aunque pocos) que dicen que lo que no existen son los cuerpos, porque no son más que pensamientos.

¿Qué te parece?
¿Necesitamos conocer el cerebro para conocer el pensamiento? (¿Ver tu cerebro te ayudaría a entender tus pensamientos?)
¿Algún día las palabras de la neurología sustituirán a los términos mentalistas, como “dolor” o “pensamiento”?
¿Qué tipo de relación tiene que haber entre mente y cuerpo?

martes, 22 de enero de 2013

Certezas y "certezas". Descartes II

¿Por cuál de las siguientes (presuntas) verdades lo apostarías todo:

- Tengo dos manos (suponiendo que las tengas, y las puedas ver ahora).

- No hay en Alaska una finca cuadrada con cinco lados.

- Existo (ahora)?

(Ver también http://cavernisofia.blogspot.com/2009/11/nunca-te-descartes-ti-mismo.html)

¿Cómo salir del "creo" para llegar al "se"? Descartes I

¿Podría uno reconocer que está dentro de una realidad virtual? (¡Otra vez la misma pregunta! ¿Recuerda alguien cómo se le puede contestar (si es que se puede)?)

Supongamos, por ejemplo, que al nacer te fue extraído el cerebro, se conserva vivo en una probeta y se le han conectado cables mediante los cuales recibes todos los estímulos que "crees" sentir.
O supón que vives desde tu nacimiento conectado a una máquina de realidad virtual,
o que estás dentro de un sueño (como decía el personaje de un drama de Calderón de la Barca "que toda la vida es sueño, y los sueños sueños son"),
o que eres realmente el avatar de alguien, o un personaje de una obra de ficción...

¿Cómo podemos saber si lo que que creemos ver es real, y no simples "fenómenos" o apariencias?
¿Cómo pasar del "creo" al "sé"?

jueves, 10 de enero de 2013

La navaja de la pobreza. Occam y el final de la Edad Media

Occam es, quizás, el mayor “último medieval y primer moderno”.

-En el plano teórico, fue un nominalista empirista. La “navaja de Occam” es el principio metodológico que dice: “no hay que creer en más cosas de las necesarias”… ¿Necesarias para qué? Para explicar lo que ves, que es tu contacto primero y último con la realidad.

¿Para qué creer que el viento es movido por el dios Eolo, si basta con dar una descripción natural? ¿Para qué decir que la tierra es atraída por una “fuerza” gravitatoria, si basta con decir que el planeta sigue una geodésica (una elipse, concretamente) alrededor del sol? ¿Quién ha visto a Eolo o a la Fuerza? Eso son imaginaciones: nos gusta creer que la naturaleza es como nosotros, persona, espíritu. Pero… ni nosotros somos espíritus, sino cuerpos físicos.

El mundo sería igual tanto si existen los espíritus como si no, si fue creado por Dios como si no. Pero es más simple creer que no hay espíritus ni dioses, luego…
Aunque, aquí uno puede tener fe y creer, ciegamente (o luminosamente, dirá él) que hay dioses y demonios. Pero no podrá demostrarlo científicamente.
Así que separemos de una vez por todas Fe y Razón

-Occam defendió la pobreza también en la moral. “No hay que tener más cosas de las necesarias”, podríamos decir. ¿Necesarias para qué? Para ser bueno. ¿Bueno? ¿Qué es eso? ¿Dónde está lo bueno?

Miremos en el mundo: no, ahí no. En el mundo lo que hay, según la ciencia (que el propio Occam consideraba única legítima), son Hechos, no Valores. No es mejor la vida que la muerte, la desigualdad que la igualdad, al menos desde un punto de vista físico. Un objeto es azul, vivo, inteligente, pero no bueno o justo o correcto.

Entonces ¿quién dice qué es Bueno, lo Justo, lo Correcto?
Para el creyente, Dios.
Pero ¿lo Bueno, lo quiere Dios porque es Bueno, o es Bueno porque lo quiere Dios?
Si fuese lo primero (como creían los “racionalistas” incluido Tomás de Aquino) entonces habría valores objetivos, a los que el propio Dios debería atenerse, y nosotros podríamos, quizás, descubrir pensando.
Pero entonces Dios no sería libre, igual que uno no es un monarca absoluto si se tiene que atener a una constitución, sea escrita en papel o en su conciencia. Libre es quien puede elegir una cosa o la contraria, sin tener que dar explicaciones ¿no?

“Si Dios hubiese querido que fuese bueno odiar a tu padre, eso sería lo bueno”, creía Occam.

Así que olvídate de llegar por tus propios medios a saber qué es bueno. O crees en la religión, ciegamente y sin preguntar, o, si eres ateo… nada tendrá ningún valor, salvo el que tú, como monarca absoluto de ti mismo, le des (en ese momento, claro).

Aquí está todo lo moderno:

-Separación de fe y Razón, Iglesia y Estado, Valores y Hechos…
-Irracionalismo de los valores, la creencia… o sea, todo lo que tiene algún sentido.
-O fideísmo o individualismo absoluto.
-la razón como simple instrumento para la tecnología y el comercio.
-Al final: nihilismo: nada tiene sentido en sí mismo.

Todo esto lo heredó Lutero, y el pensamiento “científico-burgués”.

¿Reconoces esto en tu vida y en tu entorno?
¿Es mejor la situación moderna que la medieval?
¿Crees deseable y viable alguna otra opción?

martes, 8 de enero de 2013

Creer sin / para / con entender. Fe y Razón en la Filosofía Medieval

He aquí diversas maneras de concebir la relación entre FE y RAZÓN.

A) Si lo que quieres es encontrar el sentido de las cosas y de tu vida, deja toda filosofía y toda ciencia, limítate a tener fe. La razón humana es incapaz de comprender el misterio de la existencia, el infinito poder de Dios. Es sólo soberbia humana creer que podemos descubrir los secretos del mundo. Pero Dios, en su bondad, nos ha revelado todo lo que necesitamos saber. (Fideísmo). “Reza y trabaja” (ora et labora); “Creo porque es absurdo” (Tertuliano), “Esto es locura para los filósofos” (Pablo). “Sola Fides” (Lutero)

B) La fe es superior a la razón. Por mucho que tu razón te presente creencias evidentes, si no crees antes que tu mente ha sido creada por un ser bondadoso que la ha hecho adecuada para el conocimiento, en vez de por un diablo que te hace equivocarte siempre o por el azar, no podrías saber si todo lo crees es algo más que una ilusión o un sueño. Así que si no crees no entenderás. Pero el creyente tiene también la obligación de razonar lo que cree, y también la razón es una creación de Dios. “La fe buscando entender” “La fe preguntando a la inteligencia”. (San Agustín, San Buenaventura, San Anselmo…)

C) No puede haber contradicción entre lo que nos dice la razón y lo que nos revela nuestra fe, porque ambas nos han sido dadas por Dios. Como nuestra razón es muy débil y se equivoca mucho, si dependiésemos sólo de ella, casi nadie encontraría el sentido de su vida. Por eso Dios nos reveló, por medio de la fe, todo lo importante para nuestra salvación, y dejó a nuestra investigación los detalles científicos. La razón no necesita a la fe para sus investigaciones, sino que le basta con la luz natural que hay en ella (los filósofos griegos, que no conocían la fe cristiana, o musulmana, llegaron a los mayores logros científicos y filosóficos), pero hay verdades que son inalcanzables para la razón (como la Trinidad o la Encarnación de Dios), y que sólo la fe puede hacernos conocer. (Santo Tomás de Aquino y otros filósofos teólogos).

D) Unas son las verdades de la fe y otras las de la razón. Muchas cosas que la fe declara como ciertas (la existencia de Dios, la inmortalidad del alma, etc) son dudosas o incluso falsas según la razón. El creyente, en esos casos, elegirá su fe, y no intentará demostrar lo que no se puede demostrar. (Teoría de la “doble verdad”, atribuida a Averroes, Guillermo de Occam y otros).

E) La fe es una forma popular de expresar verdades filosóficas que la mayoría de la gente no podría entender si no fuese en el lenguaje mítico. (Racionalismo, gnosticismo)

F) La fe no es más que una forma primitiva y antropomórfica de intentar contestarse a las preguntas naturales y morales. Representa un estado primitivo de la mente humana, que debe ser suplantado por la ciencia basada en los hechos.
("Racionalismo ilustrado")

¿Cuáles de estas versiones crees que te llevaban directamente a la hoguera, si caías en manos de la Iglesia?

¿Qué te parece cada una de ellas? ¿Cuál(es) crees que está(n) más extendida(s) hoy en el mundo? ¿Cómo crees que influyen en la historia?