Heráclito es, creo yo, el filósofo más filosófico de todo el periodo anterior a Platón, y probablemente de toda la historia. Se dedicó a la filosofía, en cuerpo y alma. A diferencia de Tales y de otros contemporáneos suyos, no dijo nada (ni probablemente le interesó gran cosa) sobre lo que hoy llamaríamos ciencia.Escribió de forma enigmática, aforismos, es decir, textos breves con mucho significado, y llenos de ironía y doble sentido. Que nadie se crea que se acerca a estos asuntos con el sano sentido común y puede entender algo, porque lo que piensa Heráclito va, casi de frente, contra el sentido común. Al fin y al cabo, si el pobre sentido común fuese adecuado no habría problemas filosóficos. (“El sentido común no es más que el más común de los sentidos”, dijo Russell).
Se cuenta de Heráclito que era bastante arrogante y no disimulaba el desprecio que le provocaban los pensamientos y las ocupaciones de sus conciudadanos. Un día estaba jugando con unos niños, y como vio que los adultos le miraban con sorpresa e incredulidad, les dijo: “¿qué pasa? ¿No es mejor hacer esto que ocuparse con vosotros de vuestra política?”. Sus conciudadanos, pese al desprecio que mostraba por ellos, le tenían mucho respeto como sabio, y le llegaron a encargar que hiciese unas leyes para la ciudad, pero él se negó, porque, decía, estaban ya tan mal acostumbrados, que era imposible arreglar sus vidas fácilmente. O sea, era lo que hoy se llamaría un auténtico borde.
Según cuenta alguien, llegó a irse a vivir al monte y comer hierba. De joven decía no saber nada,
pero de viejo decía que había llegado a saberlo todo. Y todo por su cuenta, porque su carácter independiente le hizo rehuir toda escuela. Dijo: “me he dedicado a conocerme a mí mismo”. Escribió un libro, llamado “De la Naturaleza de las cosas” (peri physeos), dividido, al parecer, en tres partes, la primera que trataba sobre el cosmos, la segunda sobre política y la tercera sobre Dios. Sólo nos quedan fragmentos que citan otros autores posteriores.Pero ¿qué es lo que pensaba Heráclito, o, por lo menos, qué es lo que podemos intuir a través de sus palabras?
La Razón común
Primero, pensaba que la realidad está toda regida por una única Razón (Logos, decía él, en griego), a la que identificaba con el Fuego. Este Logos-Fuego es único y eterno, y todas las cosas son meras manifestaciones suyas. Aunque nosotros, por nuestra ignorancia, vivimos cada uno como en un mundo propio, sin conocer esa Ley común.
Por eso, según Heráclito, la mayoría de nosotros (quizás todos menos él y poquísimos más) vivimos “soñando”:“Debemos seguir lo común; sin embargo, a pesar de que la razón es lo común, los más viven como si fueran poseedores de sabiduría propia”.
“Si atienden no a mí sino a la Razón, estarán de acuerdo en que la sabiduría consiste en que uno es todo”.
Esto, llevado a la política significa (creía Heráclito) que existe una sola Ley natural, y sabio es el que conoce esa Ley, y lo justo no es más que seguir esa ley, y organizar nuestra vida de acuerdo con ella. Por eso la política no consiste en la opinión de la mayoría, que vive soñando, sino de muy pocos. Por eso, se dice que Heráclito era partidario de la “aristocracia”:
“Uno para mí es como mil si es el mejor”, dijo.
Hasta aquí, como podréis comprobar, su pensamiento no es muy original (ni tan distinto del de Parménides, como se suele decir). Pero el otro aspecto de su filosofía es más interesante y profundo:
Los contrarios y la armonía
Muchos filósofos antiguos iban a defender, antes y después de Heráclito, que las cosas están hechas de los contrarios (ser y no-ser, átomos y vacío, luz y oscuridad…) Pero Heráclito lo que dice es que los Contrarios son lo Mismo. O sea:-No es sólo que no puede existir un contrario sin el otro (la luz sin oscuridad, lo alto sin lo bajo, el placer sin el dolor…)
“Los contrarios se ponen de acuerdo y de lo diverso, la más hermosa armonía, pues todas las cosas se originan en la discordia”.
-Ni quiere decir sólo (aunque también) que los propios contrarios se convierten uno en el otro,
“Lo frío se calienta, lo cálido se enfría, lo húmedo se seca, lo seco se humedece”.
(Esto no nos llama normalmente la atención, porque vivimos en la ensoñación del sentido común, pero ¿cómo puede ser que una cosa se convierte en su contraria? Y la verdad, sin embargo, es que una cosa sólo puede convertirse en su contraria, no en otra alguna, ni menos aún en sí misma –por ejemplo, si dejo de estar sentado, estoy de pie, pero eso es no-sentado).

-Tampoco quería decir solamente (aunque esto es ya más profundo todavía) que lo más parecido a una cosa es justamente su contraria:
¿Qué se parecen más entre sí, lo blanco a lo negro, lo blanco a lo rojo o lo blanco a la patata? Entre blanco y patata no hay apenas contrariedad (una patata puede ser blanca) pero, por eso, tampoco hay mucha relación ni parecido. Lo blanco y lo rojo se parecen más, porque son colores, aunque precisamente por eso se oponen más, y una cosa no puede ser a la vez blanca y roja. Aunque no se oponen totalmente (lo rojo puede ser más o menos claro, por ejemplo) y precisamente por eso no tienen tanto en común. Lo blanco y lo negro son los verdaderos contrarios, y se definen uno por oposición al otro, pero por eso lo comparten casi todo ¿o todo?
-Lo que Heráclito se atrevió a pensar, y a decir (aunque de forma velada, para que los que no quieren saber nada del asunto no metan demasiado sus narices y no se escandalicen) es que una cosa y su contraria son exactamente la misma:
Algunos ejemplos:
Imaginad un blanco absoluto, y os resultará tan cegador que se hará negro. O un negro totalmente negro, y os parecerá brillante y luminoso, blanco.

¿Qué se parece más a una alegría desbordada, sino una gran tristeza?
¿Qué se parece más entre sí que uno de extrema derecha y uno de extrema izquierda?
Y ¿qué se parece más entre sí que Ser y Nada? Ser es lo que tienen en común todos los seres. Pero ¿qué tienen en común todos, absolutamente todos los seres? Nada.
Piensa en la Identidad misma, y la Diferencia misma. ¿No son entre sí al mismo tiempo las cosas más diferentes (no hay nada más diferente que la diferencia misma) y precisamente por eso las más idénticas (son totalmente iguales en ser totalmente diferentes).
Palabras suyas
"El bien y el mal son uno".
"El camino hacia arriba y el camino hacia abajo son uno y el mismo".
"El Dios es día y noche, invierno y verano, guerra y paz, hartura y hambre; pero adopta diversas formas, al igual que el fuego cuando se mezcla con especias, que toman el nombre de acuerdo a la fragancia de cada una de ellas".
A este pensamiento, totalmente absurdo para el sentido común y la ciencia, a esta locura de que los contrarios son lo mismo, se le llama Dialéctica. Posiblemente la filosofía es, en el fondo, dialéctica, y por eso jamás habrá una única posición filosófica en ningún tema (aunque, claro, tampoco habrá nunca acuerdo entre filósofos precisamente en eso, en que la filosofía es dialéctica).
En la antigüedad se le llamó “oscuro” precisamente por la gran luz y claridad que tiene su pensamiento. Como dijeron después Platón y Aristóteles, la claridad a la que no estamos acostumbrados, nos ciega.

¿Has sentido o pensado alguna vez que tu mayor contrario (tu enemigo, digamos) eres TÚ MISMO? Piénsalo. ¿En qué os diferenciáis? ¿Podrías existir tú sin él? Y ¿cuando cambias, no te conviertes en él? Es más, ¿no eres ya, ahora mismo, él mismo…?
¿Conoces ejemplos de situaciones vitales que parezcan demostrar que una cosa, cuando se toma de forma exagerada o “pura”, es indistinguible (o casi) de su contrario?



Otra forma de verlo.- Si quiero recorrer una distancia, antes tengo que recorrer la mitad de esa 



















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