-No des a la enseñanza una forma que les obligue a aprender por la fuerza.
-¿Por qué?
-Porque no hay ninguna disciplina que deba aprender el hombre libre por medio de la esclavitud. El alma no conserva ningún conocimiento que haya entrado en ella por la fuerza.
-Cierto.
-No emplees, pues, la fuerza, mi buen amigo, para instruir a los niños; que se eduquen jugando, y así podrás también conocer mejor para qué está dotado cada uno de ellos.
(Platón)

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Tales y Anaximandro de Mileto: Todo e Infinito

La de hoy ha sido una de esas clases, alucinantes, en que la gente vive la experiencia del pensamiento, la filosofía en estado puro, o casi puro. (Este tipo de clase son, por supuesto, negativas, porque te olvidas del temario, de la evaluación, de la selectividad…Además, hacen menos llevaderas luego las clases que no consiguen ser tan auténticas).
Empezamos recordando a Tales de Mileto, el primer filósofo, según la “historia”. Tales había dicho, según se cuenta, que todas las cosas proceden del Agua, o que son, en el fondo, agua. Esto podríamos entenderlo como que todas las cosas tienen que ser, en el fondo, diferentes formas de una Sustancia única (quizás comparable a lo que los físicos llaman energía –todas las cosas son diferentes estados de la energía-, o lo que antes se llamaba materia). Parece lógico que todo proceda de cierta unidad, ¿no? Lo múltiple tiene que “venir después” de lo uno, y todo lo múltiple, por muy diferente que sean unas cosas de otras, tiene que tener algo en común, para ser parte de la misma realidad. Algunos mitos antiguos ya ponían en el principio de todo, el Agua.
Pero, aunque sea lógico que todo venga de uno, es también ilógico, porque, como se preguntará después Aristóteles, ¿de dónde han salido entonces las múltiples y diferentes cosas que vemos, si todas son una sustancia única? Por eso algunos testimonios dicen que Tales también habría pensado, como luego dijo otro filósofo llamado Anaxágoras, que es la Mente (no la tuya o la mía, sino una Mente Universal) la que divide la materia primigenia o agua. (Como si dijésemos hoy que lo que hace que la energía se distribuya de diferentes formas en el universo son las Leyes –la Mente- que rige el universo). Y también decía Tales que hay mente o espíritus en todo, en toda la naturaleza: todo tiene su propia fuerza y ley.

Pero después vino Anaximandro, conciudadano y al parecer discípulo de Tales, y dijo que el principio de todas las cosas es lo Infinito o Indefinido (a-peiron, en griego), y afirmó (y este es el primer texto literal de la historia de la filosofía):

Allí de donde salen todas las cosas, allí vuelven cuando mueren, por necesidad: y es que se dan una a otra justa retribución por su injusticia, según el orden del tiempo.

¿Qué quiere decir Anaximandro?
Parece que sustituye el Agua de su maestro Tales por lo Infinito o lo Indefinido. ¿Qué ganamos con eso? Parece que es más lógico que la sustancia única que subyace a todos los estados de la naturaleza sea totalmente indeterminada, o indefinida, ¿no?
Vale, pero vuelve a planteársenos el mismo problema: si en esencia y origen todo es ese uno infinito, ¿cómo puede de ello nacer lo múltiple? ¿Cómo puede la unidad dividirse, si no estaba ya dividida en sí misma?
Fijaos en que Anaximandro considera una “injusticia” salir de esa unidad primigenia, o sea, nacer. El castigo justo es la muerte. Como dijo el poeta Calderón:

El delito mayor
del hombre es haber nacido

Por otra parte, ¿qué es eso del Infinito? ¿Entendemos realmente lo infinito? Los matemáticos lo manejan a diario pero ¿lo entienden? Eso es mucho decir. Se podría decir, parafraseando a Russell, que cuando hago matemáticas, tengo la sensación de que mi lápiz sabe más que yo…
¿No es verdad que somos seres finitos, limitados, tanto en el tiempo como en nuestra capacidad de pensar? Pero, entonces, ¿cómo podemos comprender lo infinito? Aída dijo que comprendemos primero lo finito y, por comparación, lo infinito. Aunque se podría decir, más bien, que si no comprendemos lo ilimitado no comprenderemos lo limitado. Pero, empecemos por el concepto que empecemos, al fin y al cabo el caso es que parecemos capaces de comprender lo infinito. ¿Cómo puede ser? Muchos “vimos” en ese momento que, realmente, nuestra capacidad racional tiene que ser infinita, aunque no la utilicemos nunca al cien por cien.
Ahora bien, desde luego, el infinito es muy raro. Resulta que la mitad de infinito es infinito; andes lo que andes en el infinito, estás a la misma distancia, o sea, como si estuvieses parado…

Por cierto, es evidente que esto no son cuestiones científicas (¿son supra- o sub- científicas…?): aunque los cosmólogos hablan de Todo el universo, y dicen que fuera de este universo infinito pero limitado no hay nada, ni espacio ni tiempo, porque el espacio y el tiempo son cualidades de dentro del universo, eso no eliimina la cuestión de qué es lo que limita a todo lo físico.

En lo que parece que tienen razón los cosmólogos es que, lo que haya “fuera” limitando al universo, no puede ser espacial. El infinito no puede ser espacial, porque daría lugar a los absurdos de que cualquier parte es tan grande como el todo, cualquier distancia es la misma, etc. Lo infinito no es ni grande ni pequeño.
¿Será que lo infinito es in-espacial, inextenso? ¿Nos estará queriendo decir, Anaximandro, que todo el universo, toda la naturaleza, procede de, y vuelve a, algo que no ocupa ningún lugar, que es inextenso, como un punto?

Eso, desde luego, no se puede imaginar. Pero, dice Farra, se puede pensar. ¿Así que no es lo mismo lo imaginable que lo pensable? Ahora caemos en la cuenta de que no se puede imaginar el punto matemático (en el que se intersectan dos rectas, por ejemplo), porque carece de extensión. Si fuese extenso, sería divisible, sería una superficie, y ya contendría infinitos puntos. Tampoco se puede imaginar una línea, porque, matemáticamente hablando, un línea no tiene grosor. Ni se puede imaginar una superficie bidimensional, sin ninguna profundidad…
Pero ¿qué se puede imaginar? Si lo piensas un poco, realmente nada se puede imaginar. No se puede imaginar el amor, ni la justicia, ni el tres, ni el triángulo (ningún triángulo pintado en la pizarra es realmente triangular).
Así que el infinito no es tan excepcional. Es la naturaleza real y original de todas las cosas, pero no se lo puede imaginar ni apenas concebir. Parece al mismo tiempo una idea imprescindible y contradictoria. O sea, es una idea filosófica, no hay duda.

De todas formas, sigue vivo el mismo problema: ¿cómo es que de ese uno infinito que es el origen de todo, surgen seres que, como las olas en el mar, viven un tiempo para retornar al morir allí de donde no debieron salir nunca…?
Cuando ha sonado el timbre, marcando el límite del tiempo, la clase nos había parecido (al menos a mí) infinita e instantánea a la vez.

¿Qué piensas tú, del Infinito?

6 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo en que la clase de hoy nos ha dejado con "infinitas" dudas... Es decir, que hoy todos hemos sido más filósofos de lo que lo solemos ser.
    El problema que plantea Anaximandro y que nos cuesta tanto de entender es que TODO parte de un infinito que por definición concebimos como indivisible, entonces cómo es posible que lo indivisible e infinito se pueda dividir para formar una parte finita, como es nuestra vida por ejemplo. Parece una paradoja ya que cuando pensamos en un átomo, como hemos puesto el ejemplo en clase llegamos a la parte más pequeña (por ahora conocida científicamente), pero sabemos que eso se tiene que poder seguir dividiendo hasta que quede esa materia o energía de la que parten todas las cosas, es decir todo debe partir de una única materia, pero al decir encima que esa masa informe es infinita es como decir que la realidad finita en su fondo es infinita y por ello si provenimos del infinito nuestra mente en su capacidad debe ser también infinita.
    Respecto a su frase de: "Allí de donde salen todas las cosas, allí vuelven cuando mueren, por necesidad" es lógico si lo pensamos bien, ya que si lo finito nace de lo infinito al morir no puede ir a otro finito sino que parece más lógico pensar que retorna al infinito, sin embargo el término que utiliza de "injusticia" no entiendo totalmente por qué este término a qué se refería y qué se entendía en esa época por injusticia...
    Bueno eso es más o menos lo que he podido pensar después de digerir un poco la clase de hoy. Y, aunque, este año tengamos que ceñirnos al temario de PAU clases como la de hoy son las que de verdad te enseñan qué es la filosofía y por qué hay "chalados" por ahí que se dedican solo a esto¡
    gracias =)

    yolanda ((2º bach))

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  2. Yolanda,
    gracias a ti, por confirmarme de una manera tan bella que lo que yo he percibido en clase no ha sido sólo cosa mía (aunque ya las participaciones de muchos de vosotros lo demostraban). Veo que has comprendido perfectamente los problemas, o mejor dicho el problema, y que puedes atisbar lo verdaderamente sabio que debió ser este hombre que vivió hace casi dos mil setecientos años.
    En cuanto al término 'justicia', probablemente no tenía un significado tan distinto al nuestro. Podemos entenderlo así: si la justicia es igualdad, la injusticia es desigualdad. Cuando un ser nace, en cierto modo rompe la unidad de ese infinito primigenio del que, en realidad, forma parte. Si se cree muy especial y separado del Todo, comete un error muy grande. Más bien debemos vernos como parte de una naturaleza única, vernos todos como uno en el fondo. Creo que eso es más o menos lo que podía pensar Anaximandro. Claro que si él estuviese vivo y pudiese venir a clase a explicárnoslo, fliparíamos en colores (si es que llegábamos a entenderle, claro).
    saludos!!

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  3. Si me paro a pensar sobre este tema llego al la conclusión de que de que el todo no ha podido salir de algo finito. Porque algo finito no podría estar desde siempre sin inmutarse. Las dos unicas opciones son el infinito y la nada. Estos son los dos posibles origenes del todo segun los filosofos. Ambas son lógicas e ilógicas al mismo tiempo pero creo que es más ilógica la teoria de la nada. Porque me cuesta mucho más imaginarla.
    Pero esto es filosofía y no se puede decir que nada es falso.

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  4. Antonio, efectivamente es inconcebible que de lo infinito y uno nazca lo múltiple finito. Pero, como dices, tampoco las otras opciones son del todo satisfactorias. Estoy de acuerdo contigo en que la de la nada es la menos atractiva. ¿Podría nacer algo de la nada? ¿La nada es algo?
    Y, como también dices, eso prueba que estamos en filosofía.
    Saludos

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  5. Hola! A mi el infinito me parece algo totalmente inconcebible, pero a la vez realmente necesario...
    Tiene que existir lo infinito, por lo menos como idea, ya que tenemos, vemos y sentimos representaciones de lo finito. Quizás lo infinito y lo finito sean lo mismo, ya que no hay nada más parecido que dos contrarios(como bien dijimos en otra clase). Podrían ser lo mismo, incluso podrían ser las dos caras de una misma idea, lo finito sería la representacion de la idea infinito(en el mundo material) y lo infinito sería el concepto presente en nuestras mentes.
    En el mundo material tenemos representaciones de lo finito(todo se deteriora, muere) y por otro lado existen ideas de validez infinita en nuestra mente(el triángulo). Esto ayuda a tragar que de lo infinito salgo lo finito, ya que es lo mismo. Y todos formamos parte de ese "infinito-finito", nosotros mismos seriamos una representcion de infinito, porque somos finitos y a la vez tenemos la capacidad de pensar y creer en el infinito. Lo que yo estoy pensando en este momento es una idea infinita, dentro de muchismos años seguirá significando lo mismo...
    De esta forma tambien podríamos entender eso de que "el delito mayor del hombre es haber nacido" porque somos parte de esa mala representacion de lo infinito.
    Y así también se podría entender que de lo uno salga el todo, lo múltiple. Lo uno sería el concepto, la idea(ya que en el mundo material no hay nada único, ni eterno como lo es el uno) y lo multiple sería su representación, de hecho todos los demás números salen del uno...
    A mi pensarlo de esta de esta forma me ayuda a entenderlo, aunque quizás es todavía más ilogico.

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  6. Aida, has entendido perfectísimamente la cuestión. Y de paso nos has dejado muy bien preparado el terreno para cuando lleguemos a Platón. Porque, en efecto, lo infinito puede entenderse como la idea, y lo finito como su representación "parcial". Lo has intuido perfectamente.
    Como dices, aunque esto nos ayuda algo a entenderlo, es también inconcebible. Es... filosofía.

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