-No des a la enseñanza una forma que les obligue a aprender por la fuerza.
-¿Por qué?
-Porque no hay ninguna disciplina que deba aprender el hombre libre por medio de la esclavitud. El alma no conserva ningún conocimiento que haya entrado en ella por la fuerza.
-Cierto.
-No emplees, pues, la fuerza, mi buen amigo, para instruir a los niños; que se eduquen jugando, y así podrás también conocer mejor para qué está dotado cada uno de ellos.
(Platón)

martes, 23 de septiembre de 2014

La sabiduría de la ignorancia: Sócrates

¿A dónde puede ir uno si quiere hacerse sabio? (Pero sabio, no en ordenadores o en zapatillas, sino sabio en… la vida, digamos). Si uno quería hacerse sabio en la Atenas de Sócrates podía encaminarse a la escuela de algún sofista (bueno, necesita dinero también).

Pero a Sócrates no le dejaba satisfecho lo que esos sabios querían o podían enseñarle... (además, no andaba muy bien de fondos para costearse el curso avanzado) ¿Por qué?
¿Qué te enseñaban estos grandes hombres? La mayor de las habilidades, aseguraban, la que las usa a las demás, y la que te puede hacer más poderoso: la de convencer.

Para explicarle el gran poder de la retórica a Sócrates, Gorgias le cuenta cómo muchas veces él, que no sabe ni jota de medicina, acompaña a su hermano, que es un gran médico, y sólo él, Gorgias, con su saber hablar, convence al enfermo de que se tome la medicina o se deje amputar. Y lo mismo podría decirse de la política (¿habría llegado Hitler tan lejos si no hubiesen tenido ese poder de atracción?) o de cualquier otro asunto.

Pero ¿cómo puede ser, preguntaba entonces Sócrates, que convenza más alguien que no sabe de un asunto que el que sí sabe? ¿Por qué la simple y desnuda verdad no convence a algunos? ¿A quienes convence más la apariencia que la verdad?

A ver, ¿haría falta Gorgias en un congreso de medicina para convencer a los médicos de un nuevo descubrimiento? ¿O en un congreso de herreros, o de matemáticos? No, porque estos no se dejarán convencer por la retórica (bueno, aquí hay mucho que decir, pero digamos que, en la medida en que sean médicos, herreros, matemáticos… se fiarán sólo de argumentos veraces). Entonces... es sólo a los ignorantes a los que convence la retórica.

De todas formas, sería muy útil esa técnica allí donde nadie es más sabio que los demás, por ejemplo, en una junta de vecinos. O... en una campaña electoral.

Aquí viene la segunda pega de Sócrates. ¿Es útil tener ese poder? ¿Útil para qué? Por supuesto, para conseguir nuestros fines. Pero ¿cuáles? ¿Sabemos cuáles son esos?

No, para eso necesitaríamos antes saber qué es un ser humano y qué nos conviene.

¿Qué es el hombre? (según Kant esta es la pregunta que encierra a todas las preguntas filosóficas):






Conócete a ti mismo (gnothi seauton, en griego), decía la inscripción del templo de Apolo en Delfos, y Sócrates lo consideró siempre el primer (y quizás último) mandamiento.

Pero en la búsqueda de uno mismo la retórica no sirve para nada. Sería engañarse a sí mismo.

Y ¿sabe el sofista qué es lo bueno?

Los sofistas solían contestar a Sócrates una de dos:
  • o que todo el mundo lo sabe
  • o que nadie lo sabe, porque si no hay una verdades absolutas, menos aún las hay en el tema de lo bueno y malo.

Pero, creía Sócrates que es evidente que no todo el mundo lo sabe ni cree saberlo, porque ni siquiera están de acuerdo. ¿Será, entonces, que no hay nada en sí bueno o malo, sino lo que uno decida o prefiera?

Lo bueno es lo que quiere cada uno, y quien más poder tiene impone sus gustos (pensaba un sofista, llamado Trasímaco). Pero, objeta Sócrates ¿y si el poderoso es ignorante, y manda algo que le perjudica?

Supongamos que unos extraterrestres te hacen el mejor regalo: una máquina con la que puedes controlar a todas las personas. Puedes destruir o dañar a quien no te obedezca, y nadie te la puede arrebatar, porque detecta a los intrusos y los daña. ¿Esa máquina te acercaría más a la felicidad?


Sócrates, en cambio, confesaba abiertamente que no sabía realmente nada, porque no sabía quién era y qué le convenía. Lo que sí sabía es que no lo sabía, y que debía dedicar todo el tiempo que pudiese a saber eso antes que nada, si no quería vivir (como, por desgracia, le pasa a la mayoría) siguiendo ciegamente el camino trazado.

Así lo cuenta él en su defensa ante el jurado (según la versión de Platón):

De mi sabiduría, si hay alguna y cuál es, os voy a presentar como testigo al dios que está en Delfos. Pues bien, una vez mi amigo Querefonte fue a Delfos y tuvo la audacia de preguntar al oráculo si había alguien más sabio que yo. La Pitia le respondió que nadie era más sabio. Durante mucho tiempo estuve yo confuso sobre lo que en verdad quería decir el oráculo. Más tarde, a regañadientes, me puse a investigarlo del modo siguiente. Me dirigí a uno de los que parecían ser sabios. Ahora bien, al examinarle, me pareció que otras muchas personas creían que ese hombre era sabio, y especialmente lo creía él mismo, pero que no lo era. A continuación intentaba yo demostrarle que el creía ser sabio, pero que no lo era. Así me gané la enemistad de él y de muchos de los presentes. Después de esto iba yo uno tras otro y, ¡por el perro!, me pareció que los de mayor reputación estaban casi carentes de lo más importante para el que investiga según el dios. A causa de esta investigación, atenienses, me he creado muchas enemistades, y han surgido muchas tergiversaciones y el renombre de que soy sabio. Es probable que el dios sea en realidad sabio y que en este oráculo diga que la sabiduría humana es digna de poco o de nada. Y parece que habla de Sócrates como si dijera: ”es el más sabio, el que, de entre vosotros, hombres, conoce, como Sócrates, que en verdad es digno de nada respecto a la sabiduría. [Platón. Apología de Sócrates. 20e y ss. Extractos]

O sea, los que no saben, y ni siquiera saben que no saben, enseñan (y cobran sus enseñanzas, sus discursos llenos de afirmaciones contundentes). Quien sabe que no sabe y busca el saber, no adoctrina, sino que dialoga, y nunca cobra nada por sus palabras. ¿Te suena este fenómeno?

Más curioso aún: los que no saben ni siquiera su ignorancia de lo que es valioso, sostienen que no hay nada que averiguar sobre lo que es bueno (o lo saben ya todos o nunca lo podrá saber nadie); sin embargo, quien sabe que no sabe, cree que se podría llegar a saber qué es lo bueno.

¿Sabe la gente lo que es bueno? ¿Quiénes lo saben?
¿Qué relación tiene esta cuestión con la de la utilidad?

11 comentarios:

  1. Buenas,he leido el texto y me gustaría contestar a la pregunta de "¿Sabe la gente lo que es bueno? ¿Quiénes lo saben?".
    Bueno,en primer lugar,yo creo que cada uno sabe lo que es lo bueno,siempre y cuando no se sea un poco ignorante,ya que como dice en el texto a los únicos a los que convencían estas enseñanzas que hacían los sofistas era a la gente que era un poco ignorante,aunque bien pensado,el conocimiento de "saber hablar" o convencer a la gente en verdad te sería bastante útil en aquella época,pero la utilidad de la idea de la retórica no le veo ningún uso,ni necesidad ni para utilizarla,ni para vivir creyendo en ella ni para pagar para que te la inculquen,ya que si siguiéramos las enseñanzas de los sofistas al pie de la letra,pienso que la sociedad no avanzaría nada,aparte de que se pueden contradecir ellos mismos en muchos aspectos,por que si no hay una sola verdad,no hay ninguna cualidad que diferencie al sofista que enseña y gana dinero a la de un simple campesino.Yo pienso esto sobre este tema,me ha gustado bastante el argumento de los extraterrestres,ya que,sino lo he entendido mal,se refiere a que al darle la máquina para matar humanos a un propio humanos,los propios extraterrestres ganan ventaja y los humanos se hacen daño a ellos mismos.
    Manuel Torres Mendoza//2º de Bachillerato Humanidades

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  2. Manolo, yo creo que lo bueno es relativo.
    No crees que lo bueno puede ser visto como malo por otros?
    Igual los "ignorantes" que no saben lo que es bueno para ellos simplemente tienen un concepto distinto de bueno que tu...
    Yo personalmente creo que cada persona tendra una opinion distinta de lo que es bueno para ellos y no por eso deben ser considerados ignorantes, siempre y cuando dicha gente haya llegado a conclusiones ultilizando la cabeza y la razon y no directamente llegando a conclusiones sin pensar.

    Joshua Manning

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  4. Puede haber cosas relativas si,pero hay verdades que por excelencia no pueden ser relativas a mi parecer.No haces nada mas que decir lo que he afirmado antes,que cada persona tiene claro lo que es lo bueno,y si,dejo claro que la gente que se interesaba en los conocimientos sofistas era un poco ignorante,ya que como Sócrates bien dice pagan a alguien que según los propios sofistas no se les distingue de otra mera persona,y eso a mi parecer si que es ignorante,aunque no del todo ya que en aquella época veo interesante el estudio de convencer a las personas.Ahora piensa que estas dando por hecho una verdad única a la hora de decir que esos a los que yo llamo ignorantes no lo son,ya que según a lo que tu apoyas como relativo no pueden ser ignorantes,sino que pueden gustarte o gustarme más o menos según los propios sofistas?

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  5. Si te das cuenta tambien he puesto que nadie es ignorante si llega a conclusiones pensando, los unicos ignorantes para mi son aquellos que no piensan y no son capaces de llegar a conclusiones pensando. Por lo cual creo que si pueden haber ignorantes ya que para mi son las personas que no usan la cabeza ni la razon.
    Me interesaria saber tu definicion de ignorante?
    Joshua Manning

    (Me ha molado tu respuesta jajaja)

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  6. Si,con esta definición que has puesto estoy de acuerdo Menning
    Manuel

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  7. Perfecto pues.
    Por cierto quiero aclarar que no defiendo a los sofistas, simplemente creo que cada corriente filosófica tiene algún valor que debemos apreciar y valorar a pesar de que quizás no estemos de acuerdo con ella.
    Joshua Manning

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  8. La respuesta a la primera pregunta es no, la gente piensa que lo sabe, pero la pura verdad es que no. Un claro ejemplo es la vida cotidiana, siempre hacemos las típicas cosas que consideramos buenas (como trabajar, estudiar,...) pero esas cosas no son buenas, sino útiles,por ejemplo: Desde cuando trabajar todos los días es bueno, solo es útil para facilitarte la vida. Las personas que se acercan a conocer lo realmente bueno son las personas que se exploran a si mismos, que se plantean preguntas de ese tipo. Por tanto, cuando las personas dejemos de catalogar las cosas como bueno si es útil y malo si es inutil ( todo desde el punto de vista de la sociedad), descubriremos el verdadero valor de esa pregunta y conseguiremos alcanzar la felicidad plena...

    Antonio Molina Herrero 2 bachillerato C.

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  9. Manolo y Joshua, gracias y enhorabuena por vuestro debate. Meteré mi cuña opinante: ¿que cada persona llegue a conclusiones diferentes implica que no hay una única verdad a la que ellos pretenden y creen acercarse? ¿Qué sentido tendría hacer uso de la razón si todas las conclusiones tienen el mismo valor? Es cierto, como dice Joshua, que los filósofos llegan a conclusiones diferentes cuando piensan. Pero ¿eso implica que hay muchas verdades, o que varios de ellos o todos están equivocados? Un saludo y otra vez enhorabuena

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  10. Las personas se piensan que lo saben todo, pero no es así, solo creen que lo saben todo, estoy pasa muy comúnmente, porque el problema que tenemos es que consideramos que las cosas "buenas" son útiles y las "malas" son inútiles y no tiene porque ser así. Las únicas personas que saben lo que es bueno son los filósofos o cualquier persona que se digne a pensar un poco, para mi algo bueno es algo que disfruto haciéndolo y me siento bien con ello y con lo malo justo al contrario.
    Víctor Palao Cantó 2º Bachiller Ciencias

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  11. Las personas se piensan que lo saben todo, pero no es así, solo creen que lo saben todo, estoy pasa muy comúnmente, porque el problema que tenemos es que consideramos que las cosas "buenas" son útiles y las "malas" son inútiles y no tiene porque ser así las personas dejemos de catalogar las cosas como bueno si es útil y malo si es inutil y no tiene nada que ver. Solamente los filósofos o las personas que se dignan a pensar un poco se dan cuenta de lo que realmente son las cosas buenas o malas, para mi las cosas buenas son ellas con las que disfruto realizándolas y me siento bien con ello, y las malas justo al contrario.
    Victor Palao Cantó 2º Bachiller Ciencias

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